Ayer se celebró la sesión de investidura de la undécima
legislatura, que para el Congreso de los Diputados, supone el tiempo con más
pluralidad política de la democracia, algo que por lo tanto, refleja nuevos
actores políticos, partidos e ideas.
En esta situación, vivimos los primeros shows mediáticos y
el populismo de ciertos grupos que se autodenominan de nueva política. Dejando
al margen la llegada en bicicleta por algunos diputados (que precisamente dejan
de usar cuando no hay cámaras ni medios de comunicación en la entrada al
hemiciclo) al lamentable uso de un menor que hizo Podemos con el bebé de
Carolina Bescansa.
Es necesario más que nunca que las Cortes Generales sean la
representación de la soberanía del pueblo español, no una imagen de un bebé
entre puestos del hemiciclo para conseguir una fotografía o un titular. No es
de recibo que se utilicen a los niños para hacer política cuando lo que es esto
es básicamente un insulto a las madres y padres que tienen dificultades para
conciliar. Postureo y demagogia. Y no vale justificarlo con el feminismo,
conciliación o progresismo. En el Congreso hay guardería, existen medidas para
compatibilizar la vida privada con la laboral. No saliendo en un medio de
comunicación.
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